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Archive for the ‘los puntos básicos en su máxima expresión y utilidad’ Category

Punto Cadena

Más allá de constituir la base sobre la cual se colocan los puntos que van a hacer al ancho del tejido, el punto cadena sirve de nexo para girar y continuar con la hilera siguiente, cuando se teje en forma cuadrangular, yendo de ida y vuelta (un punto cadena cuando se debe seguir con un medio punto, dos puntos cadenas cuando es una vareta lo que sigue, tres puntos cadenas si se hará una vareta doble). También es indispensable la cadena cuando se desea obtener tramas caladas, y puntillas.

punto cadena (derecho)

Punto Cadena (sobre su lado "derecho")

punto cadena (revés)

Punto Cadena (sobre su lado "revés")

Medio punto

Existen tres maneras de montarlo sobre una hilera anterior dada. Primero, tomando ambas hebras del punto correspondiente de abajo (es la manera que queda más firme, y la nombraremos como “Medio Punto Tupido”).

medio punto tupido

Medio Punto Tupido

medio punto (derecho)

Una hilera de medio punto (sobre su lado "derecho")

medio punto (revés)

Una hilera de medio punto (sobre su lado "revés")

Segundo, tomando sólo la hebra más alta, (la interna, la que está como del lado de “adentro” sobre el que estamos tejiendo, el lado “que nos mira”, digámoslo así, cuando tejemos en hileras de ida y vuelta) y que da por resultado un delicado cordón de escaso relieve sobre la otra cara del tejido (daremos en llamar “Medio Punto con Nervadura” a esta modalidad). Cuando tejemos en redondo, el cordón queda sobre el lado “derecho”, sobre el mismo en el que estamos trabajando.

medio punto con nervadura (chata)

Medio Punto con nervadura

Y tercero, tomando sólo la hebra externa, la más baja (la que en la modalidad anterior dejábamos libre), en cuyo caso sobresale más marcadamente el punto (y lo llamaremos “Medio Punto en relieve”).

medio punto en relieve

Medio Punto en relieve

Media vareta

Es la vareta misma, nada más que cerrada un paso antes que la vareta común. Es muy útil en ciertas gradaciones que van desde el medio punto hasta la vareta doble y viceversa, a la hora de crear pétalos para margaritas. También es recomendable emplearlo para hileras de borde (liso, de escaso adorno) en chalecos, cuando el medio punto aparece muy pequeño y la vareta demasiado alta para esos fines.

media vareta  (derecho)

Media Vareta (al derecho)

media vareta  (revés)

Media Vareta (al revés)

Punto Vareta

Comparte con el medio punto esas mismas modalidades recién explicadas (llamémoslas “Vareta Tupida), “Vareta con nervadura”, y “Vareta en relieve”).

fantasía de MP y PV alternados, con nervadura chata

Clásica fantasía de medio punto y vareta alternados, con nervadura chata.

fantasía de MP y PV alternados, con nervadura en relieve

Clásica fantasía de medio punto y vareta alternados, con relieve.

Para hacerlo, sólo hay que tejer los abanicos alternados con MP en las hilera impares, y en todas las hileras pares, tejer una fila ininterrumpida de MP relieve sobre todos y cada uno de los puntos de la hilera anterior (o sea, sobre los 5 puntos del abanico, y sobre cada medio punto de enlace también).

Pero además cuenta con otra maravillosa posibilidad adicional. Dado que la vareta es un punto “alto”, admite tanto “ser tomada” por la vareta de la hilera siguiente, como “tomar”, no ya pasando la aguja por debajo de las hebras que cierran los puntos (las usadas en las tres modalidades) sino abrazando el “cuerpo” mismo de la vareta. Así, si se pasa la aguja y se toma la lazada por detrás del cuerpo de la vareta anterior de abajo, la nueva vareta creará un impactante efecto realce que denominaremos “Vareta Realce Derecho”; igualmente, si se pasa la aguja y la lazada por delante del cuerpo de la vareta anterior, la nueva será una “Vareta Realce Revés”.

confección de vareta en realce del derecho

Confección Vareta Realce Derecho

vareta realce derecho

Vareta Realce Derecho

confección de vareta en realce del revés

Confección Vareta Realce Revés

vareta realce revés

Vareta Realce Revés

Vareta Doble

Todo lo descripto sobre la vareta es asimismo válido para la vareta doble.

Punto Ananá

Es una vareta que se rellena pasando dos, o tres, o hasta cuatro lazadas (de acuerdo al grosor del hilado, y a las necesidades del diseño) antes de cerrarlas en el primer cierre -el intermedio- del punto; o sea, se toma una lazada, se inserta la agua , se levanta la hebra y no se cierra, se vuelve a tomar otra lazada y se inserta de nuevo la aguja y se levanta otra vez la hebra, y tampoco se cierra, luego se repite una o dos veces más y sí se cierra la vareta como de costumbre. El punto ananá no admite, obviamente, otra forma de realce que no sea su propia forma redonda de mota; es decir, que solamente se toma como el medio punto tupido, o sobre algún arco de cadenas de la hilera anterior. La manera más apropiada de utilizar el punto ananá solo, lo más neto posible, en un punto fantasía que lo tenga como leit motiv, es alternar un punto ananá (seguido de un punto cadena) y un medio punto todo el tiempo, contrariando en cada vuelta, haciendo un medio punto tupido donde debajo hay un punto ananá, y haciendo un punto ananá donde debajo hay un medio punto tupido; este motivo sencillo crea un prolijo juego de motitas cómodamente juntas, pero no amontonadas.

confección del Punto Ananá

Confección Punto Ananá

la fantasía más sencilla con Punto Ananá

La fantasía más sencilla con Punto Ananá

Punto Enano

Este punto, también conocido como “Punto Chato”, es casi un medio punto que se cierra en un paso menos (se introduce la aguja, se pasa la lazada y directamente se cierra). Su uso casi se limita a rematar hileras cuando se teje en redondo, a fin de demarcar bien nítidamente cada vuelta, no sólo para evitar confundirse y contar mal mientras se teje, sino para respetar con pulcritud el dibujo (sea éste muy simple o muy complejo). Aunque asimismo, si se realiza una línea continuada de puntos enanos sobre una parte de dibujo liso (por ejemplo solo medio punto o sola vareta), preferentemente con lana de otro color, resulta “bordada” a ganchillo una cadena perfecta.

Punto Cangrejo

Es el mismísimo medio punto, pero tejido de izquierda a derecha. Su aplicación exclusiva consiste en rematar toda clase de bordes, puños y ruedos. Produce un discreto efecto de crestas (del derecho) y de símil “punto cruz” bordado (del revés), que protege las terminaciones puesto que las refuerza muy bien. Es imprescindible tejerlo siempre tomando ambas lazadas del punto correspondiente de la hilera anterior (por razones de prolijidad y de buena resistencia).

detalle Punto Cangrejo (del derecho)

Detalle de Punto Cangrejo (del derecho)

detalle Punto Cangrejo (del revés)

Detalle Punto Cangrejo (del revés)

estrella de mar ribeteada con Punto Cangrejo

Punto Cangrejo, ribeteando mi "Estrella de mar"- by Claudia Daneu

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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Son tres las virtudes de una buena tejedora, imprescindibles tanto cuando se empieza a aprender, como cuando se sabe poco o muchísimo de crochet: entusiasmo, paciencia, y siempre aspirar a más.

El entusiasmo empuja a hacer, la paciencia controla el apuro de obtenerlo todo al instante (y por tanto previene el desánimo y la deserción), y la aspiración a más es el motor de las capacidades creativas. Es muy necesario ser bien concientes de estos ítems ajenos al crochet, pero que estratégicamente incidirán en él.

El crochet es un arte, y como tal requiere su técnica y sus caminos para crecer: el esfuerzo de aprender o de perfeccionar siempre se verá recompensado a través de la obra realizada. La práctica, sostenida a lo largo del tiempo, es lo único que garantiza la evolución de nuestros tejidos; pero la práctica no sólo “promete” sino que efectivamente “cumple” con dicha evolución. Cualquier tejedora de escasos conocimientos que se diga a sí misma “no sé si podré”, tendrá que desterrar definitivamente sus dudas, y aprender a confiar en los conocimientos (teóricos) y las habilidades (prácticas) que ya posee, y así (y solamente así) podrá seguir adelante, y progresar.

Es fundamental tener primero mental y manualmente bien en claro todos los puntos básicos, dominarlos, saber tejerlos con ductilidad, con soltura en las manos, y que salgan absolutamente parejitos, igualitos todos (¡como si hubieran sido tejidos por una maquinita!); la “máquina” del crochet está constituida por el trabajo conjunto de nuestras manos y nuestra mente. Hay que saber “contar” mientras se teje, tal que la mente esté muy acostumbrada a trabajar juntamente con las manos; esto es una especie de “mecanización“, indispensable a la hora de hacer puntos fantasía en los que intervenga una constante diversidad de puntos básicos.

El orden lógico en la evolución de nuestro crochet indica ir gradualmente de lo más simple a lo complejo (en cuanto a los puntos elegidos), y de piezas más pequeñas a las más grandes (empezar tejiendo cosas de extensión reducida, por ejemplo, agarraderas, carpetitas, más tarde alguna bufanda, luego alguna cartera sencilla, para pasar luego a las prendas de vestir y a las formas tridimensionales que son los muñequitos).

La práctica y la búsqueda de cosas nuevas en el crochet implican el uso del método de ensayo y error: probar cómo queda un punto determinado, con tal o cual aguja, con tal o cual color, con tal o cual hilado, etc. . No hay que tener miedo de experimentar; eso sí, la experimentación conviene hacerla a pequeña escala, con muestras, con piezas chiquitas, y no arriesgando toda una confección extensa y complicada. De un error pequeño se aprende, casi sin ningún lamento: enseguida se corrige, y se continúa. De un error al arriesgar (sin recursos y sin cálculos) el proyecto de una prenda grande, es más el fastidio que la ganancia en aprendizaje, y hasta podría significar una desilusión y el desaliento para una tejedora principiante. Es preferible avanzar de a pasos cortos, pero firmes: ni nada ni nadie quitará lo aprendido, y su consiguiente satisfacción.

Asimismo, la experimentación deberá ser siempre guiada por una idea previa: primero pensamos, imaginamos, nos formamos mentalmente una imagen de lo que queremos tejer, y luego ponemos manos a la obra. La idea siempre precede a la realización: jamás saldrá un lindo tejido sin que antes haya sido bien pensado. La perfección de nuestro crochet dependerá en gran medida de la claridad de la idea según la cual lo hayamos creado (obvio que la ejecución prolija es vital, pero ésta nunca llegaría a ser si no tuviéramos clarísima la idea). La improvisación y el crochet no son buenos amigos; rara vez, y sólo en ciertos detalles menudos, se llevan bien.

Lo más hermoso del crochet es crear una misma los propios puntos fantasía y los propios diseños, y hacer nuestras prendas a nuestro gusto, casi a nuestra imagen y semejanza. Siendo finamente artístico, el crochet tiene la posibilidad de convertirse en algo altamente personal, original, capaz de separarse de la corriente general de las modas para revelarse como un verdadero estilo, mío, tuyo, de cada tejedora en su perfil peculiar. No está bien abordar el crochet más como útil que como bello: el concepto utilitario haría que la tejedora se estanque en lo que ya sabe y que se conforme con ello, sin pretender más; en cambio, si se antepone la belleza (la innovación y la profundización en la belleza, y el ajuste de los criterios más perfectos) a la utilidad, los dones de la mismísima creatividad hallarán de por sí utilidades novedosas, por añadidura. Esa trama (compacta, semi-calada, o calada) que hemos hecho creando un punto fantasía, o ese bonito adorno que se nos ocurrió, y hoy no sabemos dónde aplicarlo, el día de mañana encontrará su lugar en alguna prenda de vestir, o en un almohadón, o una cartera, o lo que sea; no existe belleza inútil (basta observar la naturaleza en sus detalles pequeños). Hay que darle tiempo de maduración a la creatividad (silenciosamente, en la imaginación): siempre, siempre, un susurro de inspiración ofrecerá alguna buena nueva idea.

El antiquísimo descubrimiento de un ganchillo que de un simple hilo obtiene una tela, con todo su misterio y su encanto, está a nuestra entera disposición en vistas a la más moderna y selectiva sofisticación. Las posibilidades creativas del crochet son infinitas. Bien vale la pena explorar vetas nuevas y extraer de ellas un poco de su gran tesoro.

CLAUDIA DANEU  (Soldebuenosaires)

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"Punto arroz de fantasía crochet", by Claudia Daneu

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"Juegos de varetas y varetas en realce", by Claudia Daneu

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"Ondulaciones", con varetas y varetas en realce, by Claudia Daneu

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"Rombos", con varetas y varetas en realce, by Claudia Daneu

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"Espigas crochet", by Claudia Daneu

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el revés de "Espigas crochet", by Claudia Daneu

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"Espigas crochet", en otro plano, by Claudia Daneu

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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