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Archive for the ‘Cómo se diseña una prenda al crochet’ Category

Si tejer al crochet es desde ya hermoso, el hecho de crear una prenda implica una doble satisfacción. Es dar rienda suelta a la imaginación, es poner en movimiento nuevas energías, y es a veces también un ingeniárselas para hallar el mejor modo de aprovechar materiales que ya tenemos en casa. Siempre, absolutamente siempre, crear significa hacer algo según el propio estilo; la mente “se resiste” a producir ideas ajenas a los gustos personales, que son cosa indiscutible. Estilos hay muchos, y todos son válidos, cada uno luciendo en quien gusta verdaderamente de él. No importa si es más sencillo o más trabajado, más clásico o más vanguardista, más campestre o más urbano, más “de calle” o más “de vestir”.

Para disponerse a diseñar, primero es necesario tener muy claro una serie de cuestiones: qué prenda hacer, para qué temporada (no es lo mismo el crochet para verano que el crochet para inverno), el hilado (no es igual una lana velluda que no permite labrados, que un hilado liso que “pide” un bonito dibujo), el color (los colores oscuros y los “fluo”, en su mayoría disimulan malamente los dibujos, mientras que los colores más claros resaltan cualquier clase de dibujo), el punto fantasía a elegir (el cual va a depender en gran medida de todos los ítems recién enumerados, puesto que la textura más firme o más blanda, más compacta o más calada que se desee, es fundamental), la línea que se desea darle a la prenda (estrecha u holgada, con o sin volados, con o sin vuelo, con las formas que la moda va imponiendo en términos generales). El diseño de una prenda debe ser una justa combinación de las preferencias de la tejedora y los “dictámenes” de la moda; no es tan difícil: dentro de lo que a una le agrada, así se hace y se añade algún detalle que dé el sello personal a la prenda.

Es bueno tomar las medidas sobre alguna otra prenda que poseamos, sean tejidas o no (por ejemplo, una remera o una blusita de tela que nos quede muy bien, nos dará el “molde” para un bárbaro top al crochet; también una camperita liviana nos puede dar las medidas adecuadas para un sweater); las líneas que sigue la tela, correctamente reproducidas en el tejido, lucirán igual. Para registrar y tener presente las mediciones, y para hacer todos los cálculos, es conveniente trazar un pequeño dibujo en papel, a mano alzada, con la figura de la prenda, parte por parte (delantera, espalda, y mangas). No es necesario confeccionar moldes de papel como los que exige la costura.

Otro factor a tener en cuenta es que no existe una única manera de encarar “la construcción” de una prenda; por ejemplo: una manga puede tejerse desde los puños hacia los hombros o a la inversa, según el punto (si queda más bello o más prolijo disminuyéndolo o aumentándolo); así también es posible comenzar un sweater desde todo el escote y prolongar el tejido completo hacia abajo, o bien se puede fraccionar entre delantera y espalda; igualmente se puede tejer un saco de una sola pieza, comenzando desde un puño, aumentando para la manga, luego mucho más para cubrir la delantera y la espalda, volviendo a disminuir para la otra manga, y achicando finalmente para el último puño (sólo habrá dos costuras, las que cierran las mangas y continúan desde la sisa hacia abajo). Lo mismo vale para las faldas, las carteras, los guantes, y lo que se quiera: existen suficientes variantes como para elegir cómodamente.

En la realización de  accesorios (carteras, bufandas, chales, guantes, gorros, y hasta figuras complicadas como lo son los muñequitos) el criterio creativo es el mismo: siempre la idea es la que va adelante de todo el proyecto (se piensa la forma, luego la manera más acertada de obtenerla, y luego se pasa a la ejecución).

Esencialmente, el diseño no tiene más secretos que los hasta aquí mencionados. Sólo requiere un poco de conocimiento, y un poco de voluntad (muchas ganas de inventar, paciencia para pensar ese invento, y una pequeña dosis de valentía para ponerlo en práctica). La experiencia aporta enormes recursos para lanzarse a la invención; el ejercicio de creación incrementa las propias capacidades y agiliza los tiempos: cada vez surgirán más posibilidades novedosas, más rápidamente, y resueltas de una manera más perfecta. Una creación bien lograda llama a la siguiente, y la alegría que trae el resultado positivo es un incentivo poderoso.

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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