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Las variaciones combinatorias (o sea, las combinaciones de puntos básicos) con las cuales se trazan diferentes dibujos al crochet, señalan decididamente la existencia de “familias de puntos”.

Es importantísimo conocer y discernir muy bien estas variaciones combinatorias, pues son fundamentales para desarrollar la habilidad de idear puntos fantasía mentalmente (imaginándolos, antes de ir a probarlos con lana y aguja); asimismo, es utilísimo dominar el repertorio de familias de puntos por la simple razón de que eso permite resolver con facilidad qué clase de puntos, qué tipo de trama queremos lograr, cada vez que nos disponemos a tejer una prenda nueva.

Familias de puntos son, entre otras muchas: la de los abanicos, la de las varetas en realce, la del punto ananá, la de los dibujos con líneas curvas, la de los dibujos muy rectos. Curiosamente, muchos puntos resultan ser “mixtos”, pues contienen elementos esenciales “procedentes” de diversas familias de puntos (y por tanto, pueden ser clasificados indistintamente dentro de una u otra familia, según sea la particularidad en base a la cual lo observemos). Todo esto lo iremos estudiando en los subsiguientes posts/capítulos.

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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Las terminaciones son materia por la cual también hay que ser muy cuidadosa. Reclaman, y merecen, su propio trabajo de diseño y una especial atención en su confección. Los puños, los escotes, los bordes de sacos, chales, bufandas, cinturones, carteras, etc., son verdaderamente “vestidos” por las terminaciones, ya que sin éstas aparecen como desnudos, al descuido, y dan la impresión de una obra inacabada. Una buena terminación es lo que completa y engalana a todos los tejidos.

El estilo a elegir para cada terminación depende directamente del punto fantasía que se utilice, como así también del estilo general de la prenda. La terminación debe ser entendida como una prolongación natural del dibujo que veníamos realizando en la “tela” misma de la prenda; por eso, es fundamental respetar las “líneas esenciales” que veníamos dibujando: así, para una trama donde prevalecen las varetas en realce habrá que idear alguna pequeña fantasía en la que aparezcan algunas varetas en realce combinadas con otros elementos, o en otra trama en la cual el leit motiv son los abanicos lo mejor será hacer alguna hilera adicional de abanicos más diminutos (de menos cantidad de puntos, y tejidos con una aguja más chica). En aquellas tramas muy abiertas, que logran efecto red o encaje, es bueno que las terminaciones sean breves, de una o dos hileras nada más (si se las quiere compactas), o bien se culmina con una discreta vuelta de cangrejo , o de medio punto, o si el hilo fuera de mucho cuerpo, con una guarda de varias vueltas de un medio punto cada tantos puntos cadenas, armando segmentos rectos, tomando siempre cada medio punto sobre el medio punto de la hilera anterior (desde la segunda vuelta en adelante) y tomando cada primer medio punto (en la primera hilera) sobre el lugar más conveniente del dibujo lateral de la tela que hemos tejido (siempre sobre determinada vareta o medio punto, estratégicamente), y así obtendremos una terminación que no abulta. Las terminaciones jamás deben resultar pesadas con respecto al peso general de toda la trama; aunque tampoco deben ser demasiado livianas (por ejemplo, en un sweater de abrigo, no quedará bien poner una terminación tipo puntilla, repleta de cadenas y caladitos).

Pero hay otro capítulo más dentro del tema de las terminaciones, que requiere una detenida explicación. Existen innumerables puntos fantasía que, al hacer las disminuciones para el escote, dejan inevitablemente pequeños escalones, ciertas hendiduras, en la línea lateral que es la escotadura. No sacrificaremos nunca un bonito punto fantasía por una razón tan fácil de remediar. Para solucionar este problema, basta con rellenar tales escalones de la manera más adecuada según el caso (con varias varetas cerradas juntas, por ejemplo) sobre la primera hilera de terminación, de modo de nivelar esa línea de escote; luego seguiremos avanzando con el resto del diseño de la terminación con total comodidad.

borde inferior de mi sweater fantasía: la terminación es una hilera de punto cangrejo visible sobre su lado revés- Claudia Daneu

los puños y el borde inferior, deben hacer juego

borde inferior y puños- Claudia Daneu

mi sweater celeste, by Claudia Daneu

detalle cuello a medio punto, en mi sweater en punto arroz doble crochet- Claudia Daneu

la franja de terminación a medio punto, con hilera final a punto cangrejo del derecho.

detalle terminación saquito amarillo, by Claudia Daneu

detalle borde inferior de mi sweater fantasía en verde: la terminación sigue la línea esencial que son los abanicos, pero haciendo un par de hileras en realce revés y rematando con una hilera final de cangrejo al derecho- Claudia Daneu

igual terminación en el puño

detalle puño, by Claudia Daneu

detalle terminación escote, by Claudia Daneu

mi sweater verde, by Claudia Daneu

detalle nivelación en la primera hilera de terminación en escote: unas cuantas varetas cerradas juntas salvan el "escalón" que resulta de la disminución desnuda- Claudia Daneu

el escote con nivelación, más su franja de terminación en medio punto relieve, más una hilera final de punto cangrejo al derecho- Claudia Daneu

borde inferior de chaleco, terminado con una hilera de apretadísimos medio puntos al derecho- Claudia Daneu

el mismo detalle en el puño- Claudia Daneu

pequeña fantasía de varetas en realce, más una hilera final de picots, siguiendo las líneas esenciales del dibujo principal- by Claudia Daneu

detalle terminación cuello alto- Claudia Daneu

franja terminación hecha de un medio punto cada tantas cadenas (las cadenas, sujetas cada tantos medio puntos a la hilera anterior, conforman la terminación del grosor justo para el encaje del dibujo)- by Claudia Daneu

la misma terminación, más de cerca, visible el punto cangrejo final (que está del revés)- Claudia Daneu

borde inferior del chaleco: terminación en abanicos del revés, más la hilera de cangrejo también del revés- by Claudia Daneu

la terminación del puño, idéntica a la del borde inferior- by Claudia Daneu

mi chalequito de encaje crochet, de hilo de seda color plata, by Claudia Daneu.

En definitiva, las terminaciones plantean sus propios problemas, pero siempre habrá una (o mejor, muchas) vías para subsanarlo exitosamente.

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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Si tejer al crochet es desde ya hermoso, el hecho de crear una prenda implica una doble satisfacción. Es dar rienda suelta a la imaginación, es poner en movimiento nuevas energías, y es a veces también un ingeniárselas para hallar el mejor modo de aprovechar materiales que ya tenemos en casa. Siempre, absolutamente siempre, crear significa hacer algo según el propio estilo; la mente “se resiste” a producir ideas ajenas a los gustos personales, que son cosa indiscutible. Estilos hay muchos, y todos son válidos, cada uno luciendo en quien gusta verdaderamente de él. No importa si es más sencillo o más trabajado, más clásico o más vanguardista, más campestre o más urbano, más “de calle” o más “de vestir”.

Para disponerse a diseñar, primero es necesario tener muy claro una serie de cuestiones: qué prenda hacer, para qué temporada (no es lo mismo el crochet para verano que el crochet para inverno), el hilado (no es igual una lana velluda que no permite labrados, que un hilado liso que “pide” un bonito dibujo), el color (los colores oscuros y los “fluo”, en su mayoría disimulan malamente los dibujos, mientras que los colores más claros resaltan cualquier clase de dibujo), el punto fantasía a elegir (el cual va a depender en gran medida de todos los ítems recién enumerados, puesto que la textura más firme o más blanda, más compacta o más calada que se desee, es fundamental), la línea que se desea darle a la prenda (estrecha u holgada, con o sin volados, con o sin vuelo, con las formas que la moda va imponiendo en términos generales). El diseño de una prenda debe ser una justa combinación de las preferencias de la tejedora y los “dictámenes” de la moda; no es tan difícil: dentro de lo que a una le agrada, así se hace y se añade algún detalle que dé el sello personal a la prenda.

Es bueno tomar las medidas sobre alguna otra prenda que poseamos, sean tejidas o no (por ejemplo, una remera o una blusita de tela que nos quede muy bien, nos dará el “molde” para un bárbaro top al crochet; también una camperita liviana nos puede dar las medidas adecuadas para un sweater); las líneas que sigue la tela, correctamente reproducidas en el tejido, lucirán igual. Para registrar y tener presente las mediciones, y para hacer todos los cálculos, es conveniente trazar un pequeño dibujo en papel, a mano alzada, con la figura de la prenda, parte por parte (delantera, espalda, y mangas). No es necesario confeccionar moldes de papel como los que exige la costura.

Otro factor a tener en cuenta es que no existe una única manera de encarar “la construcción” de una prenda; por ejemplo: una manga puede tejerse desde los puños hacia los hombros o a la inversa, según el punto (si queda más bello o más prolijo disminuyéndolo o aumentándolo); así también es posible comenzar un sweater desde todo el escote y prolongar el tejido completo hacia abajo, o bien se puede fraccionar entre delantera y espalda; igualmente se puede tejer un saco de una sola pieza, comenzando desde un puño, aumentando para la manga, luego mucho más para cubrir la delantera y la espalda, volviendo a disminuir para la otra manga, y achicando finalmente para el último puño (sólo habrá dos costuras, las que cierran las mangas y continúan desde la sisa hacia abajo). Lo mismo vale para las faldas, las carteras, los guantes, y lo que se quiera: existen suficientes variantes como para elegir cómodamente.

En la realización de  accesorios (carteras, bufandas, chales, guantes, gorros, y hasta figuras complicadas como lo son los muñequitos) el criterio creativo es el mismo: siempre la idea es la que va adelante de todo el proyecto (se piensa la forma, luego la manera más acertada de obtenerla, y luego se pasa a la ejecución).

Esencialmente, el diseño no tiene más secretos que los hasta aquí mencionados. Sólo requiere un poco de conocimiento, y un poco de voluntad (muchas ganas de inventar, paciencia para pensar ese invento, y una pequeña dosis de valentía para ponerlo en práctica). La experiencia aporta enormes recursos para lanzarse a la invención; el ejercicio de creación incrementa las propias capacidades y agiliza los tiempos: cada vez surgirán más posibilidades novedosas, más rápidamente, y resueltas de una manera más perfecta. Una creación bien lograda llama a la siguiente, y la alegría que trae el resultado positivo es un incentivo poderoso.

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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Con las varetas en realce, hechas como “derecho” y “revés” (que ya hemos visto en el segundo capítulo//post), podemos obtener los clásicos básicos de dos agujas: el punto elástico (simple y doble), el punto arroz (simple y doble), y hasta el famoso punto inglés que, del revés, a crochet, queda hermoso (se hace así; primera hilera y todas las hileras impares: 1 punto derecho, 1 punto revés, y así sucesivamente; segunda hilera y todas las hileras pares: todo a punto derecho).

El elástico simple sirve para hacer prolijas terminaciones en puños, escotes y bordes inferiores de sweaters. El elástico doble logra un maravilloso “efecto morley”, y es ideal para tejer poleras. Tanto el elástico simple como el doble se prestan para tejer cómodos y abrigadísimos cuellos volcados.

Así como los elásticos al crochet reproducen, en visión y en “elasticidad”, a los elásticos hechos a dos agujas, por su parte el punto arroz (tanto el simple como el doble), cambian bastante su fisonomía al pasar de las dos agujas al crochet. El arroz simple hace un efecto similar a la trama de una esterilla; el arroz doble crea unos simpáticos y discretos pancitos rectangulares.

elástico simple crochet (de lejos), Claudia Daneu

elástico simple crochet (de cerca), Claudia Daneu

elástico doble crochet (de lejos), Claudia Daneu

elástico doble (de cerca), Claudia Daneu

arroz simple crochet (de lejos), Claudia Daneu

arroz simple (de cerca), Claudia Daneu

arroz doble crochet (de lejos), Claudia Daneu

arroz doble crochet (de cerca), Claudia Daneu

punto inglés crochet, del derecho (de lejos), by Claudia Daneu

punto inglés crochet, del derecho (de cerca), by Claudia Daneu

punto inglés crochet, del revés (de lejos), by Claudia Daneu

punto inglés crochet, del revés (de cerca), by Claudia Daneu

Pero no sólo los puntos básicos se pueden traducir al crochet; cualquier dibujo a dos agujas, con o sin calado, tiene su versión al crochet.

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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Básicamente existen dos modalidades generales de aumento y disminución: una trabaja sólo sobre los costados del tejido, y la otra sobre el ancho completo (ampliando o reduciendo lo que vendría a ser el “vuelo”).

Aumentar o disminuir puntos sobre los costados es muy fácil en piezas hechas con diseño liso (todo medio punto, o todo vareta); se puede quitar o añadir de a uno solo, de a dos, o de a tres puntos, o más (según las necesidades, establecidas mediante los cálculos). Pero en cualquier punto fantasía, por sencillo que sea, los aumentos y las disminuciones se hacen fraccionando el dibujo por donde pueda ser realmente “cortado”. Así, siguiendo el ejemplo del clásico punto de los abanicos alternados, siempre se deberá aumentar o disminuir sumando cada “medio abanico”; de hecho, ese medio abanico que ya venía apareciendo sobre el borde del tejido (para que el lado resultara perfectamente recto), será el elemento irreductible de aumento y disminución. Esta modalidad es la requerida para dar forma a sisas, escotes y hombros.

En los casos en los que se deba disminuir (o aumentar) algo más que dos o tres puntos, o sea, donde no alcance con sólo tomar dos o tres puntos desde un mismo lugar para ampliar (es decir, un pedacito de 1 cm o más), será necesario cortar la lana y comenzar desde tantos puntos antes y prolongar hasta tantos puntos después, tejiendo los correspondientes puntos cadena a cada costado (si hay que aumentar), o comenzar y terminar la hilera a tantos puntos como haya que disminuir, contando desde el borde.

aumento lateral

disminución lateral

Para aplicar aumentos o disminuciones sobre el ancho entero del tejido, el punto elegido deberá prestarse a ello (puesto que no todos los puntos lo permiten), o bien deberemos intercalar franjas verticales en donde sí podamos hacer los cambios de número de puntos. Los tipos de punto fantasía que se adaptan naturalmente a este fin son todos los que llevan formas simples o complejas de abanicos; para ampliar o reducir, nada más hay que poner cada vez más o cada vez menos puntos adentro del abanico (nunca se deberá obviar el cálculo matemático que nos diga cuántas hileras habrá que hacerlo). Esta modalidad de aumento o disminución es ideal para el diseño de faldas, mangas largas, blusas sueltas, y hasta en ciertos modelos para carteras.

aumento interno

disminución interna

Salvo en fantasías muy clásicas y básicas, en todos aquellos puntos en donde se juega con varetas cruzadas o en realce tomadas con un marcado sesgo, o sea, ya en los dibujos algo más complicados donde medianamente se combinan diversos puntos básicos y en número diverso, la secuencia horizontal tiene armado un “argumento visual” (valga la metáfora) especial, es decir, el módulo que se repite determinado número de veces en cada hilera; solamente la simetría que hay dentro de dicho módulo es la guía para “cortar” la secuencia, sea para disminuir o para aumentar. Así, sobre hileras consecutivas, o bien cada tantas hileras, podremos perfectamente quitar o añadir una mitad o una cuarta parte del módulo, y la continuidad del dibujo de fantasía resultará prolijamente respetada. Cuando hacemos aumentos o disminuciones en estos módulos, quedarán siempre pequeños escaloncitos, los cuales serán nivelados sin ningún inconveniente con las hileras de terminación (por ejemplo en un escote), o dentro de la costura (en una manga, corta o larga); veamos algunos ejemplos:

detalle escote: disminución en punto de secuencia horizontal compleja, Claudia Daneu

detalle hombro- Claudia Daneu

disminuciones en punto de secuencia horizontal compleja, Claudia Daneu

detalle disminución en manga, Claudia Daneu

disminuciones en escote, niveladas por la terminación- Claudia Daneu

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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En el capítulo anterior, al hablar del número de puntos y de hileras, mencioné (más o menos al pasar) la idea de secuencia. Definámosla mejor, ya que es imprescindible conocerla muy bien. Yo denomino secuencia en sentido horizontal a aquel número clave de un punto fantasía dado, número que deberá ser aumentado a un múltiplo suyo (más el o los puntos anexos de terminación) para tejer completa una serie de secuencias horizontales; y, paralelamente, denomino secuencia en sentido vertical al número de hileras (dos, tres, cuatro, cinco, seis, o a veces más) necesarias para completar la guarda del dibujo. Todo punto fantasía (excepto los muy básicos) tiene un sentido horizontal y un sentido vertical de “lectura” visual, que es preciso tener bien claro tanto a la hora de diseñar como en el transcurso de la realización del tejido.

El sentido vertical de la secuencia (las guardas) no presenta mayores dificultades; conviene, nada más, hacer las guardas completas sobre puños, bordes inferiores de sweaters, faldas y accesorios en general; sí admite cierto “recorte” sobre los hombros de algún sweater, o sobre la sisa de alguna blusita con el formato de top (con o sin breteles). El sentido horizontal de la secuencia sí debe ser observado con cuidado a la hora de los aumentos y las disminuciones (esto lo veremos en el siguiente capítulo/post).

Miremos un par de ejemplos de secuencia.

MI PUNTO “VENTANITAS GÓTICAS”

SECUENCIA HORIZONTAL: el número clave es el 3; así el total de puntos para una hilera de base deberá ser un múltiplo de 3, pero habrá que sumarle un punto más de terminación (para que el dibujito quede completo en la secuencia última sobre el borde). SECUENCIA VERTICAL: la guarda se completa en 4 hileras.

SECUENCIA HORIZONTAL: el número clave es el 6 (o sea, el total de puntos de base deberá ser un múltiplo de 6, y habrá que sumarle un punto de terminación). SECUENCIA VERTICAL: la guarda se forma en 4 hileras.

CLAUDIA DANEU (Soldebuenosaires)

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Una de las fórmulas infalibles para lograr un tejido perfecto consiste en la exactitud del cálculo; para ello se realizan precisamente las muestras, puesto que en ellas se puede trabajar siguiendo el criterio de ensayo y error, sin miedo alguno. Haciendo muestras “se prueba”, o “se comprueba” , cómo se lleva al grosor del hilado con el de la aguja (así elegiremos la aguja más adaptada a las necesidades), cómo se lleva el color con el dibujo del punto fantasía (el diseño del punto deberá lucir, o mejor, “relucir” con el color elegido, y no quedar opacado por él). Una vez que se ha determinado específicamente qué hilado, qué color, qué tipo de dibujo, y qué aguja se habrá de usar, entonces se confeccionará la muestra.

Las muestras, en sus dimensiones promedio, son de un tamaño aproximado de unos 30 puntos de base (o 40 o más si el hilo es muy finito, o 20 o menos si la lana es semigorda o más gruesa) por 10 cm. de altura. Para medir con mayor precisión el número de puntos y de hileras que un tejido va a rendir, es conveniente dejar descansar la muestra terminada durante, más o menos, un día; por extraño que parezca, la mayoría de los puntos fantasía se encoge un poquito algunas horas después de tejidos. Otro detalle a considerar es la diferencia de tensión al tejer, que varía entre una persona y otra; por eso, no es algo acertado hacer el cálculo de puntos sobre una muestra (o prenda) que haya confeccionado otra tejedora. Cada quien tiene que hacer sus propias muestras y sus propios cálculos.

Absolutamente nunca se debe planchar el tejido, (ni en la muestra, ni en la prenda finalizada tampoco); porque al planchar la muestra (incluso si se tratara de un tejido a dos agujas) las medidas se alteran inevitablemente (al estirar los puntos con la plancha, contaríamos puntos de menos para el ancho total, y la prenda resultaría mucho más angosta de lo deseado), y en lo que al crochet respecta, la plancha estropea el relieve natural de los puntos.

Es fundamental también tener en cuenta el número clave del punto (número de puntos de una secuencia completa horizontal, que se repite una y otra vez hasta acabar la hilera, más fácilmente contables en la primera hilera del dibujo); por ejemplo, para el clasiquísimo punto que lleva un Medio Punto Tupido, un abanico de 5 Varetas, un Medio Punto Tupido … , y así sucesivamente, (y contrariando en cada hilera), el número clave será el seis, ya que la secuencia horizontal completa abarca un punto para el primer medio punto, más otros dos puntos de espacio que se salta, más el cuarto punto sobre el cual se teje el abanico, más otros dos puntos de espacio libre, más el séptimo punto para el medio punto que hará de nexo de unión con el próximo abanico (todos los abanicos comparten ahí un medio punto de conexión); por eso, el número de puntos de base que deberán tejerse, tendrá que ser múltiplo de seis, más un punto para el que será el último medio punto, el que concluye la última secuencia del dibujo. Así es en todos los casos, el número clave será siempre algún múltiplo de tres, cuatro, cinco seis, siete , o más, sin olvidar jamás el o los puntos de culminación de la secuencia.

Teniendo bien en claro cuál punto fantasía es el elegido para la futura prenda, la muestra se hace directamente sobre una cadena cuyo número de puntos sea múltiplo del número clave. La muestra dará una determinada cantidad de centímetros de ancho y de altura; y para calcular, no hay otra opción que no sea el procedimiento de regla de tres, o sea, por reducción a la unidad. Así, pongamos el ejemplo hipotético de una muestra cuyo número clave sea el cinco; imaginemos una medida corriente (para una muestra) como puede ser 25 puntos de base; al mismo tiempo, supongamos que el dibujo del punto fantasía queda trazado cada cuatro hileras; pensemos que hay que calcular los centímetros de ancho y de altura para una espalda hasta la sisa. Tendremos que hacer entonces dos cuentas:

10 cm      ……………….    (es lo que rinden) 25 puntos

1 cm         ……………….     25 puntos : (dividido por) 1o cm

40 cm      ……………….     [  25 puntos  x (multiplicado por) 40 cm ]  :  (dividido por) 10 cm = 100 puntos (que serán la base, que darán el ancho)

3 cm      …………………     (es lo que rinden) 4 hileras

1 cm      …………………     4 hileras  :  3 cm

35 cm    ………………..     [ 4 hileras  x  35 cm ]  :  3 cm  =  46, 66 hileras (que darán la altura)

Como el número de hileras en nuestro caso hipotético se cuenta de a cuatro, entonces ese 46 y fracción se aproxima hacia el 44 o hacia el 48 (para respetar las guardas del dibujo). En los casos en que en el primer cálculo (el de los puntos de base)  nos dé por resultado una fracción, haremos lo mismo, es decir, quitar o agregar dos o tres puntos para obtener el múltiplo deseado y así el dibujo (en su sentido horizontal) no se vea tronchado. El hecho de que las guardas aparezcan completas tanto horizontal como verticalmente, logra un efecto visual de prolijidad más que notable; por lo demás, esa misma prolijidad va a ser de gran ayuda en el momento de unir las piezas del tejido.

Para el cálculo de aumentos y disminuciones se realiza idéntico procedimiento, siempre acomodando lo que se quita o lo que se agrega a los grupos de puntos que forman el dibujo.

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